- María Jesús San José ha presidido en San Sebastián la celebración del Día de la Merced, festividad de las y los funcionarios de prisiones
- Ha puesto en valor el trabajo en los centros penitenciarios para que “la reinserción sea más que una palabra”
La consejera de Justicia y Derechos Humanos, María Jesús San José, ha defendido hoy que “seguridad y reinserción no son conceptos enfrentados, sino dos caras de una misma responsabilidad pública”, y ha reiterado que la privación de libertad es la condena, pero esta “no puede convertirse en un castigo a la exclusión permanente”.
San José ha presidido hoy en San Sebastián el acto organizado con motivo de La Meced, la festividad de las y los funcionarios de prisiones. Una conmemoración celebrada en el Aquarium de la capital donostiarra ante un centenar de invitados entre autoridades, entidades del tercer sector social y trabajadores de los propios centros penitenciarios.
Coincidiendo con el quinto aniversario de la asunción de la gestión penitenciaria por parte de Euskadi, la consejera ha comenzado su intervención agradeciendo el trabajo de “quienes desde dentro y fuera de los centros penitenciarios hacen posible que palabras como dignidad, reinserción y derechos humanos no queden en meras declaraciones de intenciones”. Se trata, ha dicho, de una labor” imprescindible para el conjunto de nuestra sociedad”.
En este sentido, ha defendido que “tenemos que tener muy claro cuál es la finalidad de la pena privativa de libertad. La privación de libertad es la condena, pero la condena no puede convertirse en un castigo a la exclusión permanente”. Por ello, ha añadido, “esas penas deben estar orientadas a la reeducación y la reinserción, y eso no es una concesión, es simple y llanamente justicia”.
Para la consejera de Justicia y Derechos Humanos se trata de una justicia que exige responsabilidad y cumplimiento de la ley, pero que al mismo tiempo abre caminos para que una persona pueda regresar a la sociedad en mejores condiciones de las que tenía cuando entró en prisión. Para ello, ha destacado la importancia de la educación, la formación, el trabajo, la salud, el tratamiento, el acompañamiento social y las relaciones familiares. “Nuestro objetivo no puede ser únicamente que una persona cumpla una condena. Tenemos que trabajar para que, cuando recupere su libertad, tenga más herramientas para no volver a delinquir», ha asegurado.
Asimismo, ha subrayado que “el sistema penitenciario no puede hacerlo todo por sí solo” y necesita de las entidades sociales y de la comunidad, porque “reinsertar significa, precisamente, volver a formar parte de ella”.
Zubieta y cinco años de gestión penitenciaria
El acto se ha celebrado tres meses después de la puesta en marcha del Centro Penitenciario de Gipuzkoa, en Zubieta, una infraestructura que ha sustituido a la vieja prisión de Martutene, “abierta en 1948 con la única finalidad de custodiar a las personas reclusas”, y que representa, a su juicio, “un avance importante en nuestras infraestructuras penitenciarias”.
San José ha querido remarcar, no obstante, que “no debemos confundir el edificio con el modelo. Nada tendría sentido sin las personas que trabajan dentro y sin una política penitenciaria que tenga claro para qué sirve todo ello”, ha señalado.
La consejera ha recordado además que este año se cumplen cinco años desde que Euskadi asumió la competencia de la gestión penitenciaria, un periodo en el que se ha avanzado en la consolidación de “una manera propia de entender esta responsabilidad”, basada en la dignidad de las personas, la reinserción, la perspectiva restaurativa y la reducción de la reincidencia.
Durante su intervención, la consejera ha tenido también un recuerdo para Francisco Javier Gómez Elósegui, José Ramón Domínguez Burillo, Ángel Jesús Mota Iglesias y Máximo Casado, profesionales penitenciarios asesinados por la violencia terrorista. “Su memoria nos recuerda que trabajar en una institución penitenciaria también ha significado, en Euskadi, enfrentarse durante años a la violencia terrorista”, ha concluido.





