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  • 20/10/2026
  • 01:01:25
justizia.eus

San José reclama una Justicia que se adapte a las personas y dé respuesta a sus diferentes necesidades

Fecha de publicación: 

San José reclama una Justicia que se adapte a las personas y dé respuesta a sus diferentes necesidades
  • La consejera de Justicia y Derechos Humanos defiende que el acceso a la Justicia “no puede ser solamente un principio reconocido sobre el papel”, y reivindica una atención que tenga en cuenta las necesidades de las personas con discapacidad y a los mayores

La consejera de Justicia y Derechos Humanos, María Jesús San José, ha defendido hoy la necesidad de avanzar hacia una Justicia más accesible, capaz de responder a las diferentes necesidades de la ciudadanía sin imponer barreras a quienes necesitan una atención específica. “Tenemos que avanzar hacia una Justicia que no espere que sean las personas quienes se adapten al sistema, sino que sea el propio sistema el que dé respuesta a sus diferentes necesidades”, ha señalado.

San José ha realizado estas declaraciones durante su intervención en el Foro de Justicia que organizan anualmente el Departamento de Justicia y Derechos Humanos del Gobierno Vasco y El Diario Vasco, celebrado en el Aquarium de San Sebastián bajo el título ‘Humanizando la Justicia’, en colaboración con el Colegio de la Abogacía de Gipuzkoa. La jornada ha reunido a más de 120 personas, entre miembros de la Abogacía, Fiscalía, Judicatura y del ámbito institucional, así como público general.

La consejera ha subrayado que hablar de Justicia es hablar de leyes, procedimientos, juzgados, derechos y obligaciones, pero, “por encima de todo, hablamos de personas” que acuden a la Justicia porque tienen un problema, necesitan protección, quieren hacer valer un derecho o necesitan ser escuchadas. Por ello, ha planteado la necesidad de preguntarse si la Justicia es realmente comprensible y accesible para todas ellas no solo desde el punto de vista jurídico o administrativo, sino también desde las situaciones cotidianas a las que se enfrentan quienes entran en contacto con el sistema.

San José ha puesto como ejemplo las dificultades que puede encontrar una persona con discapacidad intelectual para comprender una explicación cargada de términos jurídicos, las barreras de comunicación para una persona con discapacidad auditiva o los problemas que puede experimentar una persona mayor para desplazarse por un edificio judicial, orientarse entre diferentes espacios o saber qué tiene que hacer en cada momento. A estas barreras se suman, ha señalado, otros elementos que pueden pasar desapercibidos para buena parte de la ciudadanía como los ruidos, las luces, las esperas, la señalización, el lenguaje o el ritmo de una conversación.

“Lo que para nosotros puede ser un detalle, para otra persona puede ser una barrera”, ha afirmado la consejera, quien ha defendido que la accesibilidad no consiste únicamente en eliminar barreras físicas, sino también en garantizar que una persona pueda comprender lo que está ocurriendo, expresarse, ser escuchada y sentirse segura durante todo el proceso.

 

Poner a la persona en el centro

San José ha defendido que humanizar la Justicia no significa hacerla menos rigurosa ni rebajar las garantías jurídicas. Significa, ha explicado, “poner a la persona en el centro”. Esta mirada debe estar presente desde que una persona entra en un juzgado o recibe una citación hasta que habla con un profesional, presta declaración o necesita información sobre un procedimiento. Cada uno de esos momentos, ha advertido, puede facilitar el acceso a la Justicia o convertirse en una dificultad añadida. Por ello, ha apostado por un sistema que tenga capacidad para responder a las distintas necesidades de las personas y garantizar que todas ellas puedan comprender, participar y ser escuchadas en condiciones de igualdad.

La consejera ha destacado además que esta perspectiva no debe desaparecer cuando concluye un procedimiento judicial. La función de juzgar y hacer ejecutar lo juzgado exige también disponer de los medios personales y materiales necesarios para que las resoluciones puedan hacerse efectivas.

San José ha trasladado esta misma reflexión al ámbito penitenciario. La entrada en prisión supone para cualquier persona un cambio radical en su vida y puede implicar un debilitamiento de sus vínculos con el exterior. Por ello, ha defendido que también dentro del sistema penitenciario es necesario garantizar que las personas puedan comprender su situación, ejercer sus derechos, recibir la atención que necesitan y mantener, en la medida de lo posible, sus vínculos con la sociedad.

“Humanizar la Justicia significa también humanizar la ejecución de las penas”, ha afirmado la consejera, quien ha apostado por mantener una mirada integral sobre todo el recorrido de una persona por el sistema de Justicia, “desde el primer contacto hasta el momento en que recupera plenamente su libertad”. Para avanzar en este objetivo, ha considerado necesario combinar escucha, formación, profesionales preparados, revisión de procedimientos y mejora de los espacios, junto con una actitud fundamental: “ponernos en el lugar de quien tenemos delante”.

 

Escuchar a quienes utilizan la Justicia

El foro de este año ha permitido precisamente escuchar los testimonios de personas con discapacidad y personas mayores, que han compartido sus experiencias y las barreras que encuentran en su relación con el sistema público de Justicia. La consejera ha puesto en valor estos testimonios porque permiten convertir conceptos como accesibilidad, inclusión o atención a la ciudadanía en situaciones concretas y experiencias reales. “Una Justicia verdaderamente accesible no puede construirse únicamente desde los despachos. Tiene que construirse también escuchando a quienes la utilizan”, ha señalado.

En este sentido, San José ha insistido en que el derecho de acceso a la Justicia “no puede ser solamente un principio reconocido sobre el papel. Tiene que poder ejercerse de verdad”. Para ello, ha considerado imprescindible la colaboración de todos los agentes que forman parte del sistema de Justicia: instituciones, judicatura, abogacía, Fiscalía, cuerpos de funcionarios, profesionales de los servicios de Justicia, Administración penitenciaria y, de manera especial, las propias personas usuarias.

“Humanizar la Justicia es conseguir que, cuando una persona necesite acudir a la Justicia, encuentre un sistema que la comprenda, que la escuche y que le facilite el camino”, ha concluido San José.